Análisis del GP de Mónaco 2008

Alonso arriesga, Ferrari fracasa y Hamilton gana bajo la indecisa lluvia de Mónaco.

Este es para mi el titular que mejor resume el Gran Premio de Fórmula 1 de Mónaco 2008.

Cuando aparece la lluvia en un Gran Premio de Fórmula 1 se igualan las fuerzas y, por tanto, se reducen las diferencias. Pero también aparecen el talento y la suerte (con desigual reparto para unos y otros).

El talento apareció cuando Fernando Alonso, consiguió colocar su R-28 en la séptima posición de la parrilla, ¡qué clasificación! También apareció cuando adelantó a Rosberg en la salida (con lo fuerte que estaba el Williams este fin de semana) y se colocó quinto gracias a una nueva “pifia” de Kovalainen. Pero sobre todo el talento apareció cuando Alonso, arriesgando más de lo necesario, intentó un adelantamiento imposible en Loews que, de haberse producido, lo hubiese encumbrado directamente al Olimpo de los dioses de la mitología de la F1. Aunque se equivocó y arrolló a un inoperante Heidfeld, elevó por unos segundos nuestra emoción y nuestros niveles de adrenalina hasta límites insospechados.

La suerte se volvió, por enésima vez, a aliar con Hamilton que ganó más por las facilidades que le dieron sus sivales que por méritos propios. Lewis no hizo un carrerón, tuvo más suerte que un “quebrao” desde el principio hasta el final. Massa le cerró la puerta a su compañero Raikkonen en la salida y a la vez le dejó a Hamilton el hueco para pasar tranquilamente a Kimi. Después vino el pinchazo en la sexta vuelta pero a 300 metros de la entrada a boxes y, para colmo de bienes, inmediatamente después sale el primer Safety Car, ¡jo! ¡qué potra tiene el inglés! Pero aún hay más, su segunda parada en boxes la hace sólo unas vueltas antes de que salga de nuevo el Safety Car por el accidente de Nico Rosberg. En ese momento Hamilton iba casi sin carburante y con las gomas muy castigadas porque estaba aguantando lo máximo posible para ver que hacía la lluvia, si caer definitivamente o no, y así elegir los neumáticos adecuados para el tercer stint.

Los que no hicieron gala de tener mucho talento fueron los dos pilotos de Ferrari. ¡Qué desastre! y eso que ambos salían desde la primera línea y con el mejor coche, con diferencia sobre el resto. Además, este año, decían que el chasis había sido diseñado para ser más competitivo en este tipo de circuitos lentos y virados acortando un poco la batalla (distancia entre ejes). Kimi Raikkonen, primero, taponado en la salida por su propio compañero, ¡increible! Luego sancionado con un drive through por no tener los neumáticos de carrera colocados a tiempo ¡inaudito! en un equipo como Ferrari. Por último, después de una carrera nefasta, se llevó por delante a Sutil, obligándolo a abandonar cuando estaba a punto de culminar en cuarta posición con un Force India la carrera de su vida. Y Felipe Massa, se consagró como lo que es, un “horribilis driver”. No hizo nada bien, sólo tuvo mérito la vuelta de clasificación que hizo el sábado consiguiendo la pole con el depósito lleno para ir a una parada. Massa no va bien ni en seco ni en mojado es una pena. Ferrari no se merece un piloto como ese. Como Luca di Montezemolo no se ponga serio se le puede escapar un mundial que tiene casi asegurado.

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